CAPÍTULO 4
LA FRAGUA DE LA VENGANZA
-¿Seguro que es aquí? Parece una tienda friki-comentó Copete.- La tienda está llena de camisetas frikis, mangas, cómics, figuritas de Warhammer, etc. Todo un paraíso del Frikismo.
-Tranquilo-dijo Jordi- Conozco este lugar y las apariencias engañan.
Los dos compañeros entraron junto a Anthy, que se quedo en la puerta vigilando, en la tienda friki. Allí le esperaba tras el mostrador un viejo de unos 50 años, con la cara arrugada y un pelo blanco que apenas le llegaba a cubrir toda la cabeza.
-¿Qué puedo hacer por ustedes? –sugirió el tendero
-Siempre se ha dicho que la mejor arma es un estropajo en manos de una mujer.- Respondió Jordi
El hombre dudo por un instante pero al momento les mostró la trastienda. Entraron y se encontraron con una fragua.
-Me llamo Pere Hanzo, y soy armero. Jordi ha dicho la contraseña correcta para entrar en este sitio. Y tú eres...
-Este es Copete-comentó Jordi. Juntos descubrimos lo del “fin del mundo”.
-¿Le conoces? –Preguntó Copete.
-Si, este es quien me vende las cartas Magic. Y tiene algo preparado para nosotros ¿verdad?
-Sí. Aquí están. Preparadas especialmente para esta difícil misión.
El armero les mostró un par de katanas y una espada medieval. Jordi se fue de cabeza a por las katanas. Copete tuvo que elegir la espada.
-Oiga señor Hanzo-dijo Copete
-¿Sí?. No hace falta que digas nada. Seguro que estás pensando que una espada no puede valer mucho en estos tiempos que corren. Así que preparé también esto: Una autentica Mágnum 44. Es para ti
Copete miró el arma y decidió, que era la más bella jamás creada por el hombre. Esa preciosidad estaba chapada en negro con un grabado de una cruz atravesando a una calavera. El mismo símbolo grabado en la hoja de las espadas, el símbolo HANZO , sucesor de la familia que desde miles de años atrás, había estado forjando espadas, legendariamente conocidas por ser capaces de cortar cualquier elemento conocido. Preparaban ya su marcha cuando un silbido paso al lado del oído de Jordi y se vio a Hanzo tumbado en el suelo con una flecha.
-Pero que cojo... ¡Cuidado Jordi!.
-¡Hijos de puta, han matado a Hanzo!
Aparecieron por la cortina tres góticos poseídos por el mal, con los ojos rojos de furia y armados con un arco y espadas. El gótico del arco tensó la cuerda y, de repente, se envolvió en llamas. Fue Anthy.
-Rápido-gritó Anthy. –¡Sólo puedo usar una vez la llamarada!
-Vamos-gritaron al unísono los dos compañeros blandiendo sus espadas.
Ambos corrieron hacia esos seres sometidos a la voluntad del anticristo. Jordi. Al alcanzar su objetivo, esquivo el acero que caía sobre él para, con un ágil movimiento, asestarle un golpe que partió en dos al chico. A su vez, Copete se abalanzo sobre el segundo, clavándole la espada en el vientre y disparando en su cabeza dos balas, haciéndola desaparecer y salpicando a los tres compañeros que observaron como el cuerpo caía, deslizándose por el filo del mandoble, sin cabeza, mientras la sangre salía a borbotones de las venas de ese pobre ser. Así empezaba la despiadada lucha que iban a librar nuestros héroes una batalla que de bonita no tenia nada, una batalla contra un enemigo cruel y poderoso.
Salieron los tres de la tienda, en dirección al coche que quedaba en frente de la tienda. No estaba cuando ellos entraron y en la puerta se encontraba el mismo símbolo que habían observado en el cuello de la camisa de esos góticos, una serpiente enrollada en una manzana.
-Yo lo tomare prestado -dijo Jordi.
-Míralo por el lado bueno, las espadas no nos han costado nada-bromeó Copete.
-¿Adónde nos dirigimos?-pregunto Anthy.
-A Avinyó. Estamos armados y preparados para la lucha... y para mi venganza. Copete, Anthy, al coche.
Y salieron de madrugada camino hacia el pueblo maldito. En un apartada de gasolinera, Anthy dormía en el coche mientras que Copete y Jordi contemplaban la extraña y negra nube que se había formado sobre Avinyó.....

